Los Beatles: El mayor ejercicio de marketing de la historia musical
Es el dogma supremo de la cultura popular: «Los Beatles son los mejores». Si no te gustan, es que no entiendes de música. Pero, ¿y si nos quitamos las gafas de la nostalgia y analizamos su legado sin miedo? La realidad es que los Beatles están masivamente sobrevalorados, no por su falta de talento, sino por la deificación desproporcionada que han recibido durante décadas.
El mito de la «Invención de Todo»
Se les atribuye haber inventado la psicodelia, el heavy metal, el pop moderno y hasta el concepto de álbum. La verdad es menos romántica: los Beatles eran expertos en absorber lo que ocurría en el underground y empaquetarlo para las masas. Mientras ellos grababan Sgt. Pepper, otros grupos ya estaban experimentando con sonidos mucho más complejos que nunca recibieron ni una décima parte del reconocimiento.
Canciones infantiles con ínfulas de arte
Si analizas gran parte de su catálogo (especialmente la primera etapa), te encuentras con estructuras de tres acordes y letras que harían sonrojar a un adolescente actual. Sí, revolucionaron el estudio de grabación, pero gran parte de ese mérito pertenece a su productor, George Martin. Sin él, los Beatles habrían sido una banda de pop muy buena, pero no los «dioses» que nos venden hoy.
«Decir que los Beatles son la cima de la música es como decir que el Ford Model T es el mejor coche de la historia. Fue importante, sí, pero hemos hecho cosas mucho mejores desde entonces.»
La dictadura del «Beatle-centrismo»
El problema no es que su música sea mala (no lo es), sino que su sombra es tan alargada que asfixia a otros artistas. Parece que para ser un músico respetado tienes que pasar por el aro de Liverpool. Es hora de admitir que muchas de sus canciones son melodías pegajosas que se benefician de un contexto histórico irrepetible, no de una superioridad musical intrínseca.


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